
Ha llegado el fin del ocio virtual ya que mañana todas las prepas y universidades a nivel nacional regresan a clases después de la crisis provocada por la influenza de norteamerica mejor conocida como gripe porcina.
Precisamente por la situación que nos obligó a estar en casa la mayor parte del tiempo, tuve la necesidad de convivir en las redes sociales pues para muchos era la única forma de socializar, por ejemplo, en Facebook surgieron grupos y quizzes en torno a la influenza, toda la comunidad juvenil mexicana estaba en messenger mínimo tres veces por semana, y llegó un punto donde ambas opciones me resultaron monótonas y aburridas por lo que tuve que encontrar una nueva forma de pasar el tiempo.
Twitter es un nuevo servicio gratuito de microblogging el cual es ya bastante conocido en Estados Unidos y además está creciendo a pasos inmensos en México por medio de periódicos que buscan mantenerse a la vanguardia virtual, tales como El Universal o La Jornada.
Esta nueva red social permite a sus usuarios enviar micro-entradas (tweets) basadas en texto, con una longitud no mayor a los 140 caracteres donde se responde la pregunta ¿Qué estás haciendo?; estas actualizaciones se muestran en la página de perfil del usuario, y son también enviadas de forma inmediata a otros usuarios que han elegido la opción de recibirlas. A estos usuarios se les denomina seguidores. En mi caso sigo a 14 personas entre ellos The Empire Magazine y a mi me siguen 7 personas, entre ellas mi hermana.
Finalmente, Twitter, se ha convertido en la competencia directa de Facebook y en una nueva herramienta de convivencia que cada vez adquiere más importancia, sin embargo, lo que busco analizar es el tiempo de vida que éstas "redes sociales" tienen, es decir, cuánto tiempo Facebook tardó en ser la número uno comparada con Hi5 o MySpace y cuánto tiempo después, Twitter aparece como competencia.
El tiempo de caducidad de los servicios en internet es extremadamente distinto al de cualquier otro en la vida real, a pesar de que ha surgido la tecnología Blue Ray, la gente sigue asistiendo al cine, aunque existe el periódico via internet, los puestos de periódicos siguen en las calles, e independientemente de que se pueda conseguir y leer cualquier libro en internet, las librerias no han dejado de vender.

Se ha demostrado que los soportes de información, tales como los libros, la estela egipcia, la tablilla de arcilla, el papiro y el pergamino han sobrevivido bien, en especial los libros que son hechos con papel de trapo, llegan a sobrevivir hasta quinientos años. Por lo tanto, desde hace tiempo se estudian medios distintos para salvar todos los libros que se encuentran en nuestras bibliotecas y como lo escribí anteriormente, uno de los medios que tienen mayor éxito es escanear todas las páginas y copiarlas en un soporte electrónico, aunque ésta medida es prácticamente imposible o por lo menos no puede ser completada pues no pueden hacer eso con todos los libros existentes en el mundo.
Además otro aspecto de la caducidad de los soportes electrónicos, mecánicos y eléctricos, son las fallas que eventualmente llegan a tener, los viejos casetes, al cabo de poco tiempo la cinta se hacía un lío, no sabemos cuánto durará una película en DVD, sabemos sólo que a veces empieza a darnos problemas cuando la vemos mucho y con la desaparición de los diferentes soportes han desaparecido también los ordenadores capaces de leerlos. Todos son rápidamente perecederos, o no sabemos cuánto duran y probablemente no llegaremos a saberlo nunca.

Un gran problema que enfrentan esos soportes es la naturaleza, si hubiera un apagón bastante largo, no podríamos usar ya ninguna memoria electrónica, aun habiendo guardado en mi USB la novela de Cortázar "Rayuela," no podría leerla a la luz de una vela, mientras que el libro físico me permite hacerlo en las condiciones más difíciles. Y si se cae el e-book desde el sexto piso, estaré aterradamente segura de que lo he perdido todo, mientras que, si se me cae un libro, lo máximo que llegará a pasar es que se desencuaderne completamente.
La difusión es la prioridad de los medios electrónicos y la prioridad de los libros en un principio era la misma (la Biblia),sin embargo, también ha sido la conservación de la información. Eventualmente una memoria de 250GB resulta más cómoda que todo un estante de libros empolvados, pero estoy contenta de que esos libros sigan en las librerías, garantía de la memoria para cuando se les crucen los cables a los instrumentos electrónicos.